Por Isaac Torres Cruz
Nuestros Científicos. El próximo año, el Instituto de
Astronomía, a cargo de Jesús González, inaugurará el conjunto de telescopios
TAOS II en el Observatorio Astronómico Nacional y hay proyectos para
incrementar la infraestructura del sitio, que está retomando su lugar como uno
de los más importantes en el mundo para la observación.
Jesús González es director del Instituto de Astronomía desde
febrero de 2016.
El Instituto de Astronomía (IA) de la UNAM es uno de los
centros de investigación más renombrados y con mayor abolengo de la ciencia
mexicana. Es una atalaya que no sólo apuntala investigación internacional que
compite en calidad con todo el mundo, sino además es responsable de la
infraestructura la del Observatorio Astronómico Nacional (OAN) y eje de la divulgación
de la ciencia.
El IA es como un pequeño museo de ciencia, con vitrales
alusivos a la física y astrofísica, astrolabios, imágenes de nebulosas. Incluso
fuera del auditorio Paris Pismis —la primera astrónoma mexicana— hay un traje
espacial que da la bienvenida a los visitantes. La astronomía es visual, así
como la imaginación misma. Por ello, ríos de personas asistieron anoche a la
novena edición de la Noche de las Estrellas, convocada, entre otras
instituciones por la UNAM y el IA.
Es en estos ejes en los que se desenvuelven los astrónomos
del instituto, portando una cachucha como investigadores y otra como
comunicadores de este conocimiento; hay algunos que incluso sólo tienen una
labor divulgativa dentro de la institución, como la muy conocida Julieta
Fierro.
Jesús González González, director del instituto, sabe muy
bien esto y como muchos ejerce su función en ambas direcciones. Su posición lo
hace un vocero nato de eventos como la Noche de las Estrellas, pero también de
los logros del más alto nivel de la investigación realizados en el instituto.
RENACIMIENTO DEL OAN. En entrevista, el científico
señala la prospección del instituto para 2018 y en los próximos años que, desde
hace un par de años atrás, enmarcan el renacimiento del OAN en San Pedro
Mártir, uno de los sitios más importantes para la observación astronómica
mundial, después de la instalación de la nueva infraestructura.
“El Instituto de Astronomía desarrolla y mantiene el OAN,
uno de los mejores sitio del mundo para la observación astronómica. Llevamos
varios años consolidando una serie de telescopios de tamaño intermedio, algunos
de los cuales ya están en operación, mientras otros serán inaugurados en los
próximos años”. Este es el caso del conjunto de telescopios TAOS II, un proyecto
realizado conjuntamente con universidades de Taiwán y el cual se inaugurará en
2018, apunta.
Estos telescopios permitirán descubrir y seguir los objetos
que están más allá de la órbita de Neptuno. El conjunto consiste en tres
telescopios robóticos de 1.3 metros de diámetro en su óptica principal,
equipados con cámaras de última tecnología para llevar a cabo un censo de los
cuerpos que pueblan la periferia del sistema solar, con tamaños que van desde
decenas de metros hasta varios kilómetros.
“El próximo año es segura la inauguración del TAOS II, ya
terminamos de instalar los telescopios y ahora se están probando, sólo nos
queda por finalizar las cámaras, lo que nos ha detenido un poco. En marzo
esperamos tener la primera luz e iniciar su operación científica”.
El OAN contaba con tres telescopios que fueron instalados
entre 1971 y 1979, que desde entonces han proporcionado servicio a astrónomos
nacionales y extranjeros. En 2015 se inauguró el Bootes-5 que detecta,
principalmente, la contraparte en luz visible de los destellos de rayos gamma,
las explosiones más poderosas conocidas en el Universo. Este año, el IA
inauguró el proyecto Deca-Degree Optical Transient Imager (DDOTI), un
arreglo de telescopios que permitirá localizar con alta precisión el lugar en
donde suceden los fenómenos más energéticos del Universo.
PROYECTOS FUTUROS. Además de TAOS II, entre los
proyectos futuros del instituto se encuentra el desarrollo de un telescopio de
6.5 metros, que sería el de mayor tamaño en el observatorio. El astrónomo
señala que se encuentran cerca de terminar el diseño definitivo de éste, para
así iniciar la búsqueda de financiamiento.
“El telescopio de 6.5 metros será el de mayor envergadura en
el sitio y similar al promedio de los que hay en otros observatorios. Tendrá
una batería de instrumentos para distintos proyectos astronómicos, ópticos e
infrarrojos, y es diseñado para tener más estaciones focales para en el futuro
instalar otros instrumentos de segunda generación, con los cuales realizaremos
cosas únicas. Emplearemos instrumentos que ya tenemos, con la idea de acelerar
la utilización, consolidarlo y que su operación científica sea una realidad”.
González González —coinvestigador principal del equipo de
diseño y desarrollo de OSIRIS, el primer y principal instrumento científico del
Gran Telescopio Canarias— señala que en el OAN también tienen planes para
instalar un telescopio en conjunto con instituciones suizas, para buscar
planetas como la Tierra. A su vez, buscan una colaboración con un consorcio
francés para instalar instrumentos con los que realicen seguimientos de grandes
destellos de rayos gamma y su contraparte en ondas gravitacionales.
“En dos o tres años completaremos el orden de 11 telescopios
en San Pedro Mártir, cuya inauguración fue en 2015. De los tres que teníamos,
el último se había abierto en 1979, pero en los próximos años cuadriplicaremos
los telescopios que teníamos”. El próximo año, menciona el científico, el OAN
cumplirá 140 años, en tanto que el IA cumple medio siglo el próximo diciembre,
por lo que llevarán a cabo distintas celebraciones, enmarcada por estos
proyectos.
“El OAN en San Pedro Mártir ha retomado su lugar. Tiene
condiciones únicas de las que hay pocas en el mundo, condiciones especiales. En
sus inicios, con los telescopios de dos metros, el observatorio se encontraba
entre los cuatro más grandes del mundo, no obstante, hubo un boom tecnológico
y de inversión de infraestructura astronómica que propició un avance para el
desarrollo de telescopios más sofisticados y grandes”.
El observatorio quedó fuera de ese avance, pero está
retomando terreno con este nuevo florecimiento, que tiene como marco la nueva
era de las colaboraciones internacionales para hacer ciencia de largo aliento.
“Desarrollar este tipo de infraestructura astronómica requiere de esfuerzos
grandes y no sólo universitarios, por eso requerimos de sociedades. Es por ello
que necesitábamos la internacionalización del OAN en San Pedro Mártir, para
tener proyectos de mayor envergadura y más modernos. Lograrlo con una sola
universidad ya no es posible, son inversiones muy grandes y se requieren
equipos de varias instituciones y países. Eso es lo que hemos iniciado en San
Pedro Mártir.
