Por Alberto
Aguirre
El
Economista
José Antonio
Meade estaba en el centro de un grupo compacto de jóvenes itamitas. Nerds, les
dirían en la jerga actual.
Los Pepes
eran los más grillos. Meade y Yunes. Con ellos compartían desvelos y esperanzas
Ernesto Cordero, José Antonio González Anaya y Jaime González Aguadé. De otra
generación, Virgilio el Abuelo Andrade y Abraham Zamora.
Han pasado
casi tres décadas desde entonces. Y con la nominación del exsecretario de
Hacienda como candidato del PRI a la Presidencia de la República, llega su
momento. Unos, dentro del war room tricolor. Otros, en posiciones clave de la
administración federal. Todos, con la misión de defender el legado peñista y
derrotar a AMLO.
Ayer al
mediodía, el aspirante presidencial acudió a una cafebrería de la colonia
Condesa, para reunirse con el presidente nacional de Nueva Alianza, Luis Castro
Obregón. El encuentro tuvo como único testigo al periodista Eduardo del Río,
quien trabó amistad con el dirigente partidista en su periplo
europeo (uno fue representante de Notimex en la península ibérica; el otro,
agregado de prensa de la embajada mexicana en París).
En una mesa
cercana, el staff del dirigente nealiancista. Y distribuidos discretamente en
el sitio, un equipo de seguridad que permitió a los comensales que
identificaron a los políticos acercarse y saludar. Incluso, tomarse selfies.
Del Río y
Vanessa Rubio se cuentan entre los operadores más leales a Meade Kuribreña.
Ambos, sin embargo, no estarán en el staff del candidato: la actual
subsecretaria de Hacienda está lista para asumir la Secretaría de Desarrollo,
si Luis Miranda acepta la encomienda presidencial que lo llevaría a la
operación electoral. Y el comunicador dejaría la secretaría particular para hacerse
cargo del área de prensa y propaganda del CEN tricolor.
El war room
de Meade Kuribreña tiene un asiento reservado para Enrique Ochoa Reza. En la
etapa previa, Virgilio Andrade coordinó los trabajos del equipo que esbozó la
estrategia para posicionar al secretario de Hacienda como una opción
triunfadora ante la evaluación de Los Pinos. En esos esfuerzos participaron
Rubio, Del Río, Mikel Arriola y Abraham Zamora, entre otros. Este último sirvió
en Banobras tras de la salida de Alfredo del Mazo y desde hace un año se
incorporó al equipo de Luis Videgaray, como un jefe de Oficina que trazó rumbo
y estrategia. Y muy pronto irá al gabinete federal, para enfocar sus esfuerzos
en defender el NAICM, la obra de infraestructura que marcará al peñismo.
Ahora, para
la precampaña, habrá un pase de estafeta. Nuño coordinará a los equipos, pero
otros meadeadistas ocuparán posiciones relevantes: González Aguadé dejará la
presidencia de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores para asumir la
vinculación del candidato Meade con los empresarios.
En medio,
Andrés Antonius. Otro itamita que comparte batallas estudiantiles y primeras
experiencias laborales con Luis Videgaray, quien participó en la campaña
presidencial del 2012.
González
Aguadé es primo del oficial mayor de la Sedatu, Emilio Zebadúa, y hace 15 años
dejó una incipiente carrera en el sector privado cuando Meade lo invitó a la
Financiera Rural, como director general adjunto. En el sexenio calderonista fue
director de Bansefi, subsecretario de Energía y finalmente, director general de
CFE.
La campaña
de aire, a cargo de un trabuco: Alejandra Sota se cuenta entre las
incorporaciones más recientes —según confirmó la exvocera calderonista a
finales de la semana pasada, a los asistentes a un simposium de mercadotecnia
electoral en Washington DC— y Julio Di Bella, exdirector del Canal 11 con
experiencia en la campaña presidencial de Josefina Vázquez Mota, también.
El control
de ese dream team mediático recaerá en Fernando Vázquez Rigada, mandamás de PCN
Consultores quien llega al entorno meadeadista por recomendación del gobernador
de Baja California Sur, Carlos Mendoza Davis.
Entre sus
clientes panistas está, además, el gobernador de Querétaro, Pancho Domínguez.
En el extremo opuesto está el caso de Héctor Yunes, el abanderado del PRI que
quedó en tercer lugar en la disputa por la gubernatura de Veracruz, en el 2016.
La
estrategia digital y el tracking de la intención del voto deberán ser revisados
por el jefe de la Oficina del candidato. Para allá va un mazatleco que actualmente
despacha en Aguascalientes.
EFECTOS
SECUNDARIOS
POLÉMICAS.
¿Cuánto costaría implantar el proyecto de López Obrador en el 2018? Más de un
billón de pesos. ¿De dónde sacará ese dinero? ¿A quién le van a pedir prestado?
El próximo presidente, deberá entrarle de lleno a una reforma fiscal integral
en el país. Seguir con remiendos para tapar los vacíos fiscales que existen hoy
en día ya no es una opción y cada vez son más voces las que proponen medidas
como el IVA generalizado, así como una mejor recaudación por parte de los
estados a través de impuestos que ya existen. Un ejemplo claro de ello es el
impuesto predial que existe en todos los municipios del país, pero que no se
cobra adecuadamente. Mientras no exista una verdadera política fiscal, que privilegie
el gasto eficiente y que amplíe la base de contribuyentes, la creación o
incremento de nuevos impuestos especiales en los estados servirán de muy poco.