Me lo envió el profesor Marco Antonio Núñez Rosas, desde la tranquilidad de su hogar, en estos tiempos de Cuarentena que ya empiezan a exasperar por el encierro que apenas comienza y todavía faltan 31 largos días de abril, pasando por al Semana Mayor y todo o que rodea a las vacaciones que por primera vez no habrá.
Lee esto, es
bueno !!!
El texto es
ligero y agradable de leer
*Las
ventajas de tener 60 años, o más*
Puedes, si
quieres, enviármelo de vuelta. Te reirás cuando veas el mensaje de respuesta.
Nunca
cambiaría a mis increíbles amigos, mi maravillosa vida, mi amada familia, por
menos canas o un vientre más plano.
A medida que
crecía me volví más amable y menos crítico conmigo mismo.
Me convertí
en mi propio amigo ...
No me culpo
por comer galletas adicionales, o por no hacer mi cama, o por comprar algo
tonto que no necesitaba.
Tengo
derecho a ser desordenado o extravagante.
Vi a muchos
queridos amigos abandonar este mundo demasiado pronto, antes de darme cuenta de
la gran libertad que conlleva el envejecimiento.
¿Quién me
culpará, si decido leer o jugar en mi computadora hasta las cuatro en punto y
dormir hasta el mediodía?
¿Quién me
hará feliz de quedarme en la cama o frente al televisor, todo el tiempo que
quiera?
Bailaré con
esos éxitos maravillosos de los años 70 y 80, si al mismo tiempo deseo llorar
por un amor perdido.. pues voy y lloro...
Si quiero,
caminaré por la playa en pantalones cortos demasiado estirados sobre un cuerpo
en descomposición y me sumergiré en las olas con abandono, a pesar de las
miradas penalizadas de otros de la
jet set_.
También envejecerán.
Sé que a
veces me olvido, pero hay algunas cosas en la vida que incluso deberían
olvidarse.
Recuerdo las
cosas importantes.
Por
supuesto, a lo largo de los años mi corazón se ha roto.
Los
corazones rotos nos dan fuerza, comprensión y compasión.
Un corazón
que nunca ha sufrido es inmaculado y estéril, y nunca conocerá la alegría de
ser imperfecto.
Tengo la
suerte de haber vivido lo suficiente como para tener mi cabello gris y mi risa
juvenil grabada para siempre en profundos surcos de mi cara.
Muchos nunca
se rieron, muchos murieron antes de que su cabello se volviera plateado.
A medida que
se envejece, es más fácil ser positivo. Te importa menos lo que piensan los
demás.
Ya no me
cuestiono.
Me gané el
derecho de estar equivocado.
Entonces,
para responder a tu pregunta:
Me gusta ser
viejo. Me gusta la persona en la que me convertí.
No viviré
para siempre, pero mientras esté aquí, no perderé el tiempo lamentando lo que
pudo haber sido o preocupándome por lo que será.
Y si tengo
ganas, comeré postre todos los días.
¿Lo tienes?
¡Que nuestra
amistad nunca se separe, porque es del corazón!