En el plan para el bienestar y el empleo con el que el
Gobierno de México hará frente a la crisis generada por COVID-19 se prevé
rescatar de manera prioritaria a los olvidados, a los marginados, a los pobres
y a los que siempre se les ha hecho menos, afirmó el presidente Andrés Manuel
López Obrador.
“Vamos a poner por delante el interés general, el interés de
la nación. (…) No puede haber, como antes, un gobierno faccioso, al servicio de
una minoría”, subrayó el mandatario.
En conferencia de prensa matutina resumió la estrategia para
la reactivación económica que presentó en el informe del domingo al pueblo de
México: los Programas Integrales de Bienestar llegarán a 22 millones de
beneficiarios; se crearán 2 millones de nuevos empleos y habrá 2 millones 100
mil créditos para vivienda y pequeños empresarios.
Los apoyos representan una inversión de más de 500 mil
millones de pesos para los más pobres y vulnerables, es decir, cerca del 60 por
ciento de los mexicanos.
Proyectos de desarrollo como el Tren Maya, la reactivación
de la industria de la construcción y el mejoramiento urbano en zonas marginadas
generarán fuentes de trabajo.
Los trabajadores al servicio del Estado recibirán créditos
desde 50 mil pesos con descuentos a plazos en la nómina y alrededor de un
millón de créditos para la vivienda de Fovissste e Infonavit.
Un millón de micronegocios accederán a créditos que se
distribuirán en pequeñas empresas del sector formal e informal de la economía.
En este rubro la inversión será de 25 mil millones de pesos.
El jefe del Ejecutivo reafirmó que esta administración no
ejecutará las “recetas del periodo neoliberal porque no resuelven el problema,
sino que lo agravan y profundizan la corrupción”.
“Están acostumbrados a que se rescate a los de arriba, que
no se les cobren impuestos, a que aumente el precio de las gasolinas, a que no
haya aumentos en los salarios, que se despida trabajadores, etcétera. Todo lo
que se resume en decir que se aprieta el cinturón el pueblo. Ahora el gobierno
se está apretando el cinturón por eso algunos dicen dónde está el plan para
reactivar la economía porque lo que quieren es un banderazo de salida para de
nuevo instaurar la corrupción en México y eso no”, remarcó.
Anteriormente, agregó, “la fórmula era privatizar ganancias
y socializar pérdidas. Eso ya no se puede seguir aplicando. Es juicio práctico,
no es por carga ideológica. Es que no podemos seguir con un modelo que nos ha
llevado a la ruina, al empobrecimiento del pueblo”.
Recordó que en años atrás durante tiempos de crisis las
deudas privadas de unos cuantos se convirtieron en deuda pública y “se dejó un
boquete en las finanzas. Todavía estamos pagando los mexicanos esa enorme
deuda”.
El mandatario sostuvo que el coronavirus precipitó la caída
del neoliberalismo, “un modelo fallido; por eso la crisis mundial en todo
sentido. No es posible que afecte tanto una pandemia en lo económico, en lo
social”.
Indicó que con el Gabinete Legal y Ampliado ha tenido
reuniones y logrado el consenso en medidas de austeridad como la disminución
gradual de sueldos a altos funcionarios públicos.
“Es un equipo y les agradezco mucho a mujeres y hombres, es
gente muy preparada, inteligente y sobre todo con muchas convicciones, con
mucho amor la pueblo”, aseveró.
El presidente llamó a seguir actuando de manera responsable
quedándose en casa y a no confiarse para superar la epidemia.
“Lo vamos a lograr a pesar de los pesares; vamos a salir
adelante. No nos va a vencer el coronavirus”, afirmó.
Dijo que además del fortalecimiento del sistema de salud
pública y la reactivación de la economía, el gobierno trabaja en garantizar la
seguridad y consolidar la Cuarta Transformación.
