La NOM-251-SE-2025 establecerá nuevos criterios de
certificación y verificación para fabricantes, importadores y
comercializadores, y dará mayor certeza a quienes adquieren acero para la
construcción.
Ciudad de México, a 5 de agosto de 2026 (DIFUNET).- La entrada en vigor de la NOM-251-SE-2025 el
próximo 12 de agosto no sólo representa un nuevo estándar para diversos
productos de acero utilizados en la construcción, sino también la forma en que
participan quienes integran la cadena de valor de uno de los sectores más
importantes para el desarrollo del país.
Hasta ahora, gran parte de la conversación sobre la calidad
del acero se concentraba en los procesos de fabricación, pero, con la nueva
regulación, la responsabilidad se amplía y alcanza también a importadores,
comercializadores, distribuidores y a quienes toman decisiones sobre los
materiales que llegan a una obra.
El cambio es sencillo de explicar, pero profundo en sus
implicaciones: la calidad ya no será solamente una característica que se
afirma; deberá acreditarse mediante un procedimiento de evaluación de la conformidad
para los productos comprendidos por la norma.
Para los fabricantes, esto significa demostrar que sus
productos cumplen con las especificaciones técnicas establecidas y obtener la
certificación correspondiente antes de comercializarlos. Para los importadores,
implica sujetarse exactamente a los mismos requisitos que los productores
nacionales, eliminando diferencias regulatorias y estableciendo un mismo
estándar para todos los productos que ingresen al mercado mexicano.
Los comercializadores y distribuidores también forman parte
de esta nueva dinámica porque, más allá de ofrecer un producto, deberán
integrar a sus procesos la documentación que acredite el cumplimiento de la
regulación, fortaleciendo la trazabilidad y la confianza dentro de la cadena de
suministro.
Aunque la NOM no traslada obligaciones directas de
certificación a las constructoras, sí cambia la forma en que éstas pueden
gestionar sus compras y reducir riesgos. En adelante, verificar que los
productos adquiridos cuenten con la certificación correspondiente dejará de ser
únicamente una buena práctica para convertirse en un elemento estratégico de
control de calidad y de gestión responsable de las obras.
Este nuevo esquema también beneficia a desarrolladores,
supervisores de obra, proyectistas y compradores institucionales, quienes
dispondrán de mayores elementos para seleccionar acero con base en criterios
verificables y no únicamente en el precio o en la reputación del proveedor.
La regulación establece especificaciones técnicas, métodos
de prueba, requisitos de información comercial y procedimientos de evaluación
de la conformidad para diversas categorías de productos de acero destinados a
la construcción; su aplicación será gradual, con una primera etapa que iniciará
el 12 de agosto de 2026 y una segunda prevista para el 13 de agosto de 2027.
Más allá del cumplimiento regulatorio, la NOM-251-SE-2025
impulsa un cambio cultural dentro de la industria, dado que introduce una
lógica donde todos los participantes comparten una misma responsabilidad:
fortalecer la confianza en el acero que llegan a las obras y, con ello, en las
construcciones que utilizarán millones de personas durante las próximas
décadas.
En un mercado cada vez más competitivo, la calidad deja de
ser únicamente un atributo técnico para convertirse también en un factor de
confianza, transparencia y competitividad. Y esa transformación beneficia no
sólo a quienes producen acero, sino a toda la cadena de valor de la
construcción y, en última instancia, a quienes viven, trabajan o transitan por
las obras que forman parte del desarrollo del país.
NOTA: Material elaborado con base en la NOM-251-SE-2025,
publicada en el Diario Oficial de la Federación, así como en información
técnica y normativa relacionada con su implementación.