Por Antimio Cruz
Científicos de la institución utilizaron una sustancia
biodegradable que elimina compuestos orgánicos nocivos. El método tiene como
elemento principal una sustancia para asear lentes.
Para ayudar a limpiar acuíferos y pozos contaminados con
sustancias orgánicas cancerígenas, científicos del Centro de Investigación y
Estudios Avanzados (Cinvestav) desarrollaron un método de biorremediación en el
que se aplica al agua contaminada una sustancia que normalmente se usa en
limpieza de lentes, que es biodegradable y ayuda a la degradación de un tipo de
contaminantes que son los compuestos orgánicos clorados de etileno
tetraclorados.
Estos contaminantes son usados como solventes en
procesos industriales aun cuando tienen efectos adversos en la salud humana o
el medio ambiente, porque son carcinogénicos y tóxicos. La sustancia que usan
los investigadores de Cinvestav se encuentra dentro del conjunto de las
sustancias que reducen la tensión superficial de los líquidos y que son
llamadas “tensoactivos”.
A nivel mundial, una preocupación compartida es la
contaminación de acuíferos o suelos por compuestos orgánicos clorados de
etileno, como el percloroetileno (PCE), también conocido como tetracloruro de
eteno o tetracloroeteno, y sus derivados, que son usados como solventes en
procesos industriales.
Frente a este fenómeno un grupo de investigación del
Departamento de Biotecnología y Bioingeniería del Cinvestav, encabezado por
Héctor Poggi Varaldo, junto con Luz de María Breton Deval, Elvira Ríos-Leal y
Teresa Ponce Noyola, propuso el uso de un tensoactivo para la biorremediación
de suelos y acuíferos.
“Usamos un tensoactivo de clase noionico y tomamos como
modelo el Tween 80, que es una sustancia que sirve para disminuir la tensión
superficial de un líquido, usada en remediación de suelo y en la limpieza de
lentes, para demostrar que después de actuar favorece la resolubilización de
contaminantes orgánicos que forman capas, no disueltos o se encuentra adheridos
al suelo en forma adsorbida”, explicó Poggi Varaldo en un comunicado oficial de
Cinvestav.
SOLUCIÓN BIODEGRADABLE. El tensoactivo actúa como un
separador de moléculas y hace que el contaminante quede disponible para que
microorganismos actúen en los siguientes procesos degradativos.
Diversos procesos industriales como los empleados en
actividades metalmecánicas, de mantenimiento de motores, desoxidantes de
metales y del lavado en seco, son grandes contribuyentes de sustancias
contaminantes como PCE o tricloroetileno que al ser empleados como solventes
generan efectos nocivos para la salud y el medio ambiente.
“Desde las inocentes calderas de pequeñas tintorerías, hasta
establecimientos industriales trabajan con PCE y generan lodos con toda la
grasa expulsada de la ropa que se tira y se va a los rellenos sanitarios, donde
con la lluvia y su percolación puede llegar a los acuíferos y contaminarlos”,
explicó Poggi Varaldo.
El PCE y su familia llamada solventes clorados alifáticos se
convirtieron en solventes de amplio uso por ser una excelente herramienta
industrial para la limpieza de ropa o de partes mecánicas y ser muy efectivo
para la extracción de grasas y aceites, pero generó grandes pasivos
ambientales. Aunque ya se limitó su uso sigue apareciendo, por esta razón
“presentamos una solución en reactores para degradar grandes cantidades de
concentraciones de PCE ayudados con tensoactivos; el siguiente paso fue
demostrar que el tensoactivo tampoco molesta y que no se convierte en un pasivo
ambiental”, sostuvo Héctor Poggi.
El trabajo experimental estuvo soportado con una rigurosa
metodología que empleó una técnica cromatográfica detallada desarrollada por
Elvira Ríos Leal, que permitió identificar todos los compuestos por
espectrometría de masas e hizo posible observar las remociones y la eliminación
de compuestos de manera efectiva.
“Demostramos que el tensoactivo es degradable en ambientes
desnitrificante, aerobio y metanogénico; se degradó más del 90 por ciento en
tres días. El tensoactivo noionico, en el particular el Tween 80, no va a
permanecer en el ambiente, no va a formar un nuevo pasivo ambiental, va actuar
con efectos benéficos para la biorremediación y se va a degradar en un proceso
limpio”; aseguró Héctor Poggi Varaldo.
La publicación de esta investigación recibió el Premio McKee
Award for Groundwater Protection, Restoration, and Sustainable Use, la ciudad
de Chicago, Estados Unidos.
