Crecimiento moderado,
ventajas comerciales vigentes y revisión del T-MEC marcarán el pulso económico
del año que estará íntimamente ligado a la agenda de los EEUU
Janneth Quiroz, Alejandro Padilla, Marlene Garayzar, Yesica González y Kenneth Smith.
Janneth Quiroz, Alejandro Padilla, Marlene Garayzar, Yesica González y Kenneth Smith.
Ciudad de México a 3 de febrero de 2026.- La economía
mexicana podría registrar en 2026 un crecimiento superior al observado en 2025,
aunque todavía por debajo de su potencial, en un entorno caracterizado por
oportunidades claras, pero también por una elevada dosis de incertidumbre
asociada a la política económica de Estados Unidos, la revisión del Tratado
México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y el entorno geopolítico internacional,
advirtió la International Chamber of Commerce México (ICC México).
De acuerdo con el análisis del Grupo de Política Económica
del organismo empresarial, la actividad económica nacional podría crecer en un
rango de 1.3% a 1.8% durante 2026, frente a un avance cercano al 0.4 a 0.5%
estimado para 2025, resultado que reflejaría una mejoría relativa, aunque
insuficiente para compensar el estancamiento observado el año previo, y
confirmaría un escenario de optimismo cauteloso para la economía mexicana.
Marlene Garayzar, vicepresidenta nacional de ICC México.
Uno de los principales factores detrás de este crecimiento
moderado será, nuevamente, el sector exportador porque México continúa gozando
de una ventaja comparativa clave con el resto del mundo: el acceso preferencial
—con arancel cero— a los mercados de Estados Unidos y Canadá bajo el marco
actual del T-MEC, condición que funcionó como un “salvavidas” en 2025 y que
podría seguir sosteniendo la actividad económica en la primera mitad de 2026.
Mientras no exista una definición clara sobre el futuro del
T-MEC, la economía mexicana seguirá operando bajo el paraguas del tratado
vigente, lo que permitirá cierta estabilidad en las exportaciones, señaló ICC
México. No obstante, el organismo advierte que esta ventaja no está garantizada
en el mediano plazo.
Alejandro Padilla, presidente del grupo de Política Económica de ICC México.
A partir de julio de 2026 iniciará formalmente el mecanismo
de revisión del T-MEC, proceso que se anticipa largo, complejo y políticamente
sensible, similar a la negociación original del tratado. Además, no se descarta
que dicha revisión se prolongue más allá de 2026, lo que mantendría elevados
niveles de incertidumbre, particularmente en materia de inversión.
En este contexto, la inversión fija bruta seguirá siendo el
componente más afectado de la demanda agregada, tras registrar caídas
significativas en los últimos meses. Y, si bien el consumo privado se ha
mantenido relativamente estable, continúa reflejando los efectos de esta
incertidumbre, por lo que no se anticipa una recuperación vigorosa durante el
año.
Kenneth Smith, vicepresidente del grupo de Política Económica de ICC México.
Entre los factores que podrían aportar un impulso adicional
—aunque transitorio— se encuentra la celebración de la Copa Mundial de Fútbol
2026, que podría favorecer al turismo, los servicios y el comercio, con un
impacto positivo, pero de corta duración.
En materia de inflación, ICC México estima que durante
algunos periodos de 2026 podría ubicarse por encima del 4%, presionada por
incrementos de doble dígito al salario mínimo, ajustes fiscales anunciados y
efectos temporales asociados al Mundial, mientras que hacia el cierre del año,
la inflación podría converger nuevamente en torno a ese nivel.
Janneth Quiroz, vicepresidenta del grupo de Política Económica de ICC México.
Este entorno llevará al Banco de México a adoptar una
postura más cautelosa, donde se anticipan únicamente dos recortes adicionales a
la tasa de interés durante 2026, lo que llevaría la tasa de referencia a cerrar
el año en 6.5%, desacelerando el ritmo de relajación monetaria observado
previamente.
En el frente cambiario, la ICC México prevé que el peso
mexicano se mantenga relativamente fuerte en la primera mitad del año, pese a
tensiones geopolíticas recientes. Sin embargo, conforme avance la revisión del
T-MEC y se intensifique la retórica política del presidente Donald Trump,
podrían presentarse episodios de volatilidad y el tipo de cambio podría cerrar a
finales de año alrededor de los 18.00 pesos por dólar, bajo un escenario base
sin definición clara del tratado.
Aspecto de la Rueda de Prensa.
La principal preocupación no es un rompimiento inmediato del
T-MEC, sino la prolongación de la incertidumbre, subrayó ICC México. Aunque el
escenario central contempla que el tratado eventualmente se ratifique, tampoco
puede descartarse la activación de mecanismos de revisión anual, negociaciones
bilaterales o presiones adicionales que afecten la confianza de los
inversionistas.
La ICC México destacó que el desempeño económico del país en
2026 seguirá estrechamente ligado a la agenda económica, comercial y
geopolítica de Estados Unidos, en un contexto donde México mantiene un papel
estratégico como socio manufacturero, logístico y comercial de América del
Norte.
En la rueda de prensa para dar a conocer las perspectivas
económicas de ICC México para el año 2026, participaron Marlene Garayzar,
vicepresidenta nacional de ICC México, además de Alejandro Padilla, presidente
y Kenneth Smith y Janneth Quiroz, vicepresidentes del grupo de Política
Económica de ICC México, así como su directora General, Yesica Gonzalez.
SI no hay acuerdo, el T-MEC aún seguirá hasta 2036
La International Chamber of Commerce México (ICC México)
subrayó también que uno de los mensajes clave rumbo a 2026, está relacionado
con la revisión del acuerdo trilateral con los Estados Unidos y Canadá, donde
en caso de no alcanzar un acuerdo, el T-MEC no se termina, ya que su vigencia
jurídica se extiende hasta 2036. El mecanismo previsto en el propio tratado
contempla que, ante la falta de consenso entre los tres países, se activen
revisiones anuales, mientras el acuerdo sigue plenamente en operación.
De esta forma, la revisión programada a partir del 1 de
julio de 2026 no debe interpretarse automáticamente como una renegociación ni
como una fecha de expiración, sino, por el contrario, se trata de un proceso
institucional diseñado para evaluar la implementación del acuerdo y, en su
caso, formular recomendaciones. Es decir, se abre un periodo adicional de
revisiones periódicas, las cuales deben comunicar con claridad las reglas del
juego a los mercados y a los inversionistas.
No obstante, un escenario de revisiones anuales prolongadas
sí implica un entorno de mayor incertidumbre, particularmente para la inversión
de largo plazo. De esta forma, México debería avanzar hacia un entendimiento
que permita reducir o eliminar los aranceles vigentes y, sobre todo, evitar la
aplicación de nuevas medidas bajo argumentos de seguridad nacional en sectores
clave como el automotriz, el acero y aluminio, los semiconductores o los
minerales estratégicos, además de contar con mayor certidumbre jurídica,
fundamental para destrabar proyectos hoy en pausa.
Aun en un escenario de negociaciones complejas o extendidas,
el T-MEC seguirá siendo el marco central de la integración económica de América
del Norte, una región que concentra un comercio superior a los dos billones de
dólares anuales. Desde la perspectiva de ICC México, el reto no es un colapso
del acuerdo, sino gestionar el proceso de revisión de manera técnica y
estratégica, reducir la incertidumbre y fortalecer la competitividad regional,
al tiempo que México avanza en la diversificación de sus relaciones comerciales
para ganar resiliencia frente a un entorno global cada vez más volátil.





