La coordinadora auxiliar en Salud Pública,
doctora Diana Erika Gómez Campos señaló que en el caso del sarampión el primer
síntoma que aparece al tener este padecimiento es la fiebre, de por lo menos
tres días, tos, nariz moqueante y conjuntivitis (ojos rojos). La fiebre puede
alcanzar los 40ºC y en pacientes con un sistema de defensas debilitado, puede
desarrollarse neumonía.
La presencia de pequeñas manchas en el
interior de la boca y una erupción en la piel que generalmente inicia en la
cara y se extiende progresivamente al resto del cuerpo. Cuando no se atiende de
manera oportuna, el sarampión puede causar complicaciones graves,
principalmente en niñas, niños y personas con defensas bajas.
Explicó que existen dos tipos de vacuna para
protegerse contra el sarampión. La vacuna triple viral (SRP) forma parte del
Esquema Básico de Vacunación en la infancia y protege contra sarampión, rubéola
y paperas. Por otro lado, la vacuna doble viral (SR) está dirigida a
adolescentes y personas adultas, y se recomienda para quienes no han sido
vacunados o no tienen certeza de haber recibido la vacuna.
En niñas y niños se deben aplicar dos dosis de
la vacuna: la primera a los 12 meses de edad y la segunda a los 18 meses. La
edad mínima para la primera dosis es de 12 meses y el intervalo mínimo entre
ambas dosis es de 4 semanas.
En adolescentes y personas adultas de 10 a 49
años que no cuenten con esquema completo o desconozcan su antecedente de
vacunación, recomendó al menos una dosis de SRP, siendo lo ideal la aplicación
de dos dosis con un intervalo mínimo de cuatro semanas.
Para protegerte y proteger a la comunidad, se
debe revisarla cartilla de vacunación y la de las hijas e hijos, acudir a la
unidad de salud si falta alguna dosis y solicitar orientación en caso de tener
dudas sobre el esquema de vacunación.
Las unidades de Medicina Familiar cuentan con
vacunas por lo que se invita a la población a acudir con su cartilla y estar
protegidos.
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