Debemos prepararnos para una nueva generación tecnológica: PSI-México
Dispositivo de 2 centímetros de tamaño y apenas 0.3
gramos de peso; Limitaciones aún en autonomía, energía, estabilidad, sensores y
comunicaciones; Sedena autorizó proyectos de investigación con inhibidores de
frecuencia para drones e inteligencia artificial.
La aparición de micro drones capaces de imitar el tamaño y
movimiento de un insecto anticipa una nueva etapa en el desarrollo tecnológico
y plantea desafíos de seguridad, privacidad y regulación que México debe comenzar
a atender desde ahora, así lo afirmó Ezequiel Aguiñiga Tinoco, presidente del
Consejo de Administración de Proyectos y Suministros Interdisciplinarios
(PSI-México) e investigador del Instituto Politécnico Nacional (IPN).
El especialista señaló que la presentación en China de un
dispositivo aéreo de aproximadamente dos centímetros de tamaño y apenas 0.3
gramos de peso, constituye una muestra del avance acelerado de la
miniaturización, aunque advirtió que todavía existen limitaciones importantes
en materia de autonomía, energía, estabilidad, sensores y comunicaciones.
“Lo verdaderamente importante de este avance es lo que
representa para los próximos años. La tecnología está avanzando hacia sistemas
cada vez más pequeños, autónomos y difíciles de detectar. Por lo que México
tiene que anticiparse a ese escenario y no esperar a que estas herramientas
estén plenamente disponibles para comenzar a discutir sus implicaciones”,
sostuvo.

El ingeniero Aguiñiga Tinoco, recordó que, el microdrón fue
presentado por investigadores de la Universidad Nacional de Tecnología de
Defensa de China (NUDT), aparato inspirado en un mosquito, mide alrededor de
dos centímetros, pesa 0.3 gramos y utiliza alas móviles; su desarrollo fue
presentado como parte de investigaciones relacionadas con reconocimiento y
misiones especiales.
El especialista en materia tecnológica del IPN, descartó que
este desarrollo se deba interpretar como evidencia de que este tipo de
dispositivos ya sustituyan a los drones convencionales. Por el contrario,
explicó que la miniaturización extrema introduce nuevos problemas técnicos:
cuanto menor es el aparato, más difícil resulta incorporar baterías, sensores,
sistemas de comunicación y mecanismos de navegación, sin sacrificar autonomía y
capacidad operativa.
“Hay que distinguir entre un prototipo de laboratorio y una
tecnología desplegada masivamente. Sin embargo, sería un error minimizar la
señal que representa. La combinación de microelectrónica, inteligencia
artificial, sensores y sistemas autónomos puede modificar en poco tiempo la
manera en que entendemos la vigilancia y la seguridad”, puntualizó
El investigador del IPN consideró que México no parte de
cero. La Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) cuenta con disposiciones
específicas para los sistemas de aeronaves pilotadas a distancia y mantiene un
Subcomité de Drones orientado a fortalecer la seguridad operacional, recopilar
información sobre incidentes y establecer mejores prácticas para su
utilización.
Además, recordó que el Programa Nacional de Infraestructura
de la Calidad 2026 contempla el desarrollo de requisitos técnicos y operativos
para sistemas de aeronaves no tripuladas que operen en condiciones de mayor
riesgo, incluidas operaciones más allá de la línea visual del piloto. El objetivo
es establecer criterios de certificación, operación y seguridad acordes con los
riesgos que implica compartir el espacio aéreo con otras aeronaves.
“México necesita pasar de una visión centrada exclusivamente
en el dron como aparato a una política integral sobre sistemas no tripulados.
Hay que pensar en quién los fabrica, quién los importa, quién los
opera, qué información recopilan, dónde se almacena, cómo se protege y qué
ocurre cuando son utilizados con fines ilícitos”, planteó el ingeniero Aguiñiga
Tinoco.
El especialista señaló que el desafío será mayor
conforme disminuye el tamaño de los dispositivos y aumenten sus
capacidades. Un dron convencional puede ser identificado visualmente con
relativa facilidad; en cambio, un sistema de dimensiones similares a un insecto
podría introducir nuevos problemas para la detección y protección de
instalaciones estratégicas, aeropuertos, infraestructura energética, centros de
comunicaciones, edificios públicos y espacios privados.
En este sentido, Aguiñiga Tinoco advirtió que el avance
tecnológico tendrá una doble vertiente. Las mismas herramientas que pueden
utilizarse para investigación científica, agricultura, inspección de
infraestructura, rescate o seguridad pública pueden ser empleadas de manera
ilícita para vigilancia, espionaje, intrusión o ataques.
En México, el uso de drones por instituciones de seguridad
ya forma parte de las capacidades operativas. De acuerdo con información
oficial, la Secretaría de la Defensa Nacional autorizó en febrero de 2025 siete
proyectos de investigación relacionados, entre otros temas, con inhibidores de
frecuencia para drones y herramientas de inteligencia artificial para análisis
de información
“Esto demuestra que México ya está entrando en una etapa en
la que el desarrollo tecnológico y la seguridad nacional están estrechamente
vinculados. La prioridad debe ser fortalecer las capacidades científicas
nacionales para que el país no sea solamente consumidor de tecnología
extranjera”, afirmó el presidente de PSI-México.