“Hay Abrazos que se Quedan Para Siempre”: Paz Ochoa Amador Destaca el Invaluable Papel de los Abuelos en las Familias
Loreto, BCS. Hay recuerdos que no necesitan fotografías para
permanecer inta-ctos. Basta cerrar los ojos para volver a sentirlos: una tarde
en casa de la abuela, una mesa rodeada de nietos, algo preparado para compartir
y ese abrazo que, sin saberlo, se convertiría en uno de los recuerdos más
valiosos de la infancia.
En el marco del Día Nacional de las Personas Adultas Mayores,
que se conmemora este 28 de agosto, la alcaldesa de Loreto, Paz Ochoa Amador,
rindió homenaje a las abuelas y los abuelos, al destacar su papel fundamental
en la familia, compartiendo una reflexión desde la memoria y el agradecimiento,
así como reconociendo a las abuelas y los abuelos como parte fundamental de las
familias y como transmisores de amor, fortaleza, valores y unión entre
generaciones.
Con especial cariño, recordó a sus dos abuelas y a su
abuelo, de quienes, dijo, aprendió de la fortaleza, pero sobre todo de quienes
recibio “muchísimo amor”.
Entre sus recuerdos más entrañables están las tardes en casa
de su nana Elena, donde siempre había algo que compartir en la mesa y, más
importante aún, la oportunidad de convivir entre nietos y nietas.
Para Paz Ochoa, aquellas reuniones fueron mucho más que
tardes familiares: fueron la alegría de su infancia. Porque eso hacen muchas
veces los abuelos sin saberlo: convierten una tarde cualquiera en un recuerdo
para toda la vida.
Hoy, esa historia continúa en una nueva generación. La
alcaldesa expresó sentirse bendecida al ver que sus hijos también tienen la
dicha de convivir con sus abuelos y abuelas, recibir sus abrazos, escuchar sus
historias y crecer rodeados de ese amor que fortalece los lazos familiares.
En su mensaje, pidió a Dios guardar y bendecir a todas las
abuelas y los abuelos, y permitirles conservar la salud para seguir
compartiendo con sus familias.
Este 28 de agosto, más que celebrar una fecha, la invitación
es a detenernos, abrazarlos y decirles gracias: gracias por estar, por
enseñarnos y por amarnos tanto.
Porque los años pasan, los niños crecen y las generaciones
cambian, pero hay algo que permanece para siempre: El amor de los abuelos sigue
viviendo en el corazón de una familia entera.