Por Bertha Sola/CONACYT
El consumo y abuso de drogas afecta de forma distinta a los
consumidores.
Para evitarla, no hay que probarlas.
Se calcula que uno de cada 20 adultos, es decir, alrededor
de 250 millones de personas entre 15 y 64 años consumieron por lo menos una
droga en 2014, esto de acuerdo con el Informe Mundial sobre las Drogas 2016.
Por otro lado, 29 millones de personas que consumen drogas sufren trastornos
relacionados con ellas.
Se considera droga a cualquier sustancia que se utiliza
con la intención de actuar sobre el sistema nervioso con el fin de potenciar el
desarrollo físico o intelectual, de alterar el estado de ánimo o de
experimentar nuevas sensaciones, y cuyo consumo reiterado puede crear dependencia
o puede tener efectos secundarios indeseados. Entre las más utilizadas
están el tabaco, café, alcohol, ciertos medicamentos, hasta la mariguana,
cocaína, crak, solventes y otras más enriquecidas con químicos muy peligrosos.
El consumo y abuso de drogas afecta de forma distinta a
los consumidores. Al hacer uso inicial de una droga y experimentar sus efectos,
hay quienes no presentan dependencia a ella, pero existe un porcentaje
considerable de usuarios que genera un estado adictivo, y del que pueden verse
involucrados factores de vulnerabilidad genética y variables ambientales.
El Instituto Nacional sobe el abuso de drogas define la adicción como
una enfermedad crónica y recurrente del cerebro que se caracteriza por la
búsqueda y el consumo compulsivo de drogas a pesar de sus consecuencias
nocivas, es considerada una enfermedad del cerebro porque modifican y afectan
la estructura y el funcionamiento de este órgano u puede ser de larga duración
causando dependencia, que se define comoel estado mental y físico
patológico en que una persona necesita un determinado estímulo para lograr una
sensación de bienestar que puede llevar a situaciones de euforia extremas,
así como a la muerte.
Existen investigaciones internacionales que sugieren que los
trastornos adictivos son enfermedades de curso crónico cuyo origen se
asienta en el sistema nervioso central. En este contexto, una de las
inquietudes en el ámbito científico es conocer los mecanismos neurobiológicos
del proceso adictivo comenta Eduardo Adrián Garza Villarreal, investigador del
Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz (INPRFM), que desde
hace unos años realiza investigación enfocada en la neurobiología de la
adicción a drogas en México y quien en entrevista para la Agencia Informativa
Conacyt, el doctor en neurociencias comparte su quehacer científico y brinda un
contexto general de dependencia a drogas en el país.
AIC: ¿A qué se refiere el término neurobiología de la adicción a drogas?
EAGV: La neurobiología es el estudio del sistema nervioso y por lo regular
se relaciona con las ciencias básicas como la bioquímica y con el estudio en
modelos celulares y animales. Actualmente, al contar con herramientas no
invasivas como la neuroimagen o invasivas como neurocirugía, la neurobiología
puede estudiarse en humanos.
Los primeros pasos de la neurobiología de las adicciones se dieron en la
investigación básica con células y animales, pero actualmente hay más interés
en humanos, porque antes las políticas públicas de uso de drogas eran más
coercitivas. Hay países que comenzaron a ver a las personas con adicciones como
pacientes y no como criminales, de ahí que se empezaron a hacer más políticas
para saber por qué se hacían adictos. En la década de los setenta, yo diría que
comenzó la investigación fuerte. En México, diferentes grupos trabajamos desde
hace varios años en la neurobiología de la adicción a las drogas.
AIC: ¿Qué sustancias son potencialmente adictivas?
EAGV: Se cree que son aquellas que afectan el sistema dopaminérgico del
sistema nervioso central. Sabemos, por ejemplo, que el cannabis afecta el
sistema endocannabinoide. Aparentemente las drogas relacionadas con estos
sistemas son las que causan adicción.
El sistema dopaminérgico controla el mecanismo de recompensa, por ejemplo, al
comer algo rico que no causa daño volvemos a comerlo, es un proceso muy
primitivo que aparentemente nos permitió evolucionar como especie.
La cocaína es una droga de la que es más sencillo volverse adicto que el
cannabis. Sin embargo, estudios epidemiológicos señalan que del total de las
personas que han probado la cocaína, aproximadamente 20 por ciento de ellas se
hace adicto. Las personas adictas son las que buscan compulsivamente la droga a
pesar de sus consecuencias negativas.
Cuando a los animales de experimentación adictos se les pone un castigo
para evitar que prueben la droga, sin importar este, la consumen. En el caso de
las personas, no sabemos porqué lo hacen, porque a pesar de haber experimentado
sus efectos negativos se vuelven adictos.
AIC: ¿Cualquier persona puede convertirse en adicto? Hay personas que
prueban ciertas drogas pero después las abandonan, mientras otros se vuelven
adictos a ellas.
EAGV: En una de las teorías, la más utilizada actualmente, la adicción se
ve como una enfermedad neuropsiquiátrica, es decir, es algo que la persona no
escoge, llega por diferentes causas: predisposición farmacológica, genética y
ambiental… Todo esto nos prepara para no poder conllevar el uso de alguna
sustancia, que puede ser de cualquier tipo.
A ciencia cierta no se sabe qué está sucediendo. Hay ciertas teorías que
tratan de explicar por qué algunas personas son más dependientes a ciertas
drogas. Se cree que la dopamina es la principal causa de la adicción,
aparentemente este neurotransmisor está involucrado en cualquier tipo de
sustancia adictiva legal o ilegal.
Hay otra teoría que nos dice que el daño principal de las drogas se debe a
las políticas públicas. El psicólogo Carl Hart indica a personas pobres y
sociedades vulnerables como las más afectadas en el consumo de drogas.
AIC: ¿Qué estudios se están llevando a cabo en México con respecto a la
neurobiología de la adicción a drogas?
EAGV: En mi grupo hacemos estudios de neuroimagen, con estas técnicas
podemos obtener datos del cerebro de forma no invasiva.
Con la neurobiología queremos saber por qué una persona se hace adicta. En
estudios con animales sabemos qué sucede, nos dan una idea de por qué algunas
sustancias son más atractivas y generan un compulsión para seguir tomándolas a
pesar de sus efectos negativos, pero no tenemos toda la información, aún falta
mucho trabajo.
Actualmente tenemos un estudio en personas con adicción a cocaína, la
segunda droga de más uso en México después de la marihuana. A través de
técnicas como la resonancia magnética, estudiamos las características del
cerebro de personas adictas, desde el punto de vista anatómico y funcional.
En el INPRFM, tenemos otro proyecto con el uso de la estimulación magnética
transcraneal como tratamiento en pacientes con adicción al crack,
la forma más dañina de la cocaína. Quisiéramos saber si funciona y cuál podría
ser el tratamiento adecuado con este aparato. Particularmente me interesa saber
que está cambiando en el cerebro de los pacientes que mejoran. Todavía no
sabemos si este aparato podría funcionar porque son ensayos clínicos; sin
embargo, los resultados preliminares arrojan que sí funciona.
Muchas patologías psiquiátricas no tienen una cura y en el caso de la
adicción, tampoco.
AIC: ¿Por qué es importante hacer este tipo de estudios?
EAGV: Por un lado, para generar conocimiento. En el mundo hay muchos grupos
que trabajan en el tema pero desde diferentes ángulos.
En nuestro grupo de investigación queremos saber qué fue primero en la
adicción: una persona susceptible o la droga creó a la persona susceptible.
Puede ser una combinación de ambas, porque hay drogas que son más adictivas que
otras. Por ejemplo, se sabe que la heroína y el crack son muy
adictivos.
Es importante hacer estudios que puedan ser aplicados al paciente,
tratamientos clínicos para atender y beneficiar a los pacientes mientras
realizamos investigación. La ciencia es muy lenta, conlleva muchos años; por
otro lado, hacer ensayos clínicos nos permite aplicar lo poco que se sabe para
tratar de mejorar la calidad de las personas.
Hay muchos problemas que están agregados a la adicción, pero necesitamos
comprobar su relación, es decir, qué fue primero: la comorbilidad psiquiátrica
como depresión y luego la adicción, o bien fue al revés.
AIC: Actualmente, ¿cuál es el tratamiento que reciben las personas con
alguna adicción a drogas?
EAGV: Existen diferentes tipos de tratamiento. En el INPRFM, hay una
clínica de adicciones donde se dan diferentes opciones a los pacientes, el
tratamiento del adicto debe ser integral: social, socioeconómico y psicológico.
Debe ser individualizado porque todavía no existe una cura para la adicción,
pero hay tratamientos médicos, como el farmacológico.
Por lo general, la familia del adicto va contra este, pero como
especialistas tenemos un punto de vista médico, sabemos que es una enfermedad
y, por tanto, tratamos de educar a la familia.
AIC: ¿Cuál sería el trastorno relacionado al consumo y adicción de la
cocaína?
EAGV: Generalmente se presentan síntomas depresivos e incluso, a veces,
depresión como condición médica, trastornos de ansiedad y falta de sueño, este
último, algo común que se está estudiando, es decir, para saber si la
alteración del sueño produce un ciclo vicioso.
La depresión es la más difícil de tratar y de sacar adelante al paciente.
También existe la patología dual, por ejemplo, cuando la adicción a cocaína va
de la mano con otra patología psiquiátrica como puede ser el trastorno límite
de personalidad.
Por otro lado, se ha visto que la adicción a la marihuana está muy
relacionada con la esquizofrenia. No sabemos si el consumo de estas drogas es
para compensar algo, o bien por la enfermedad psiquiátrica.
AIC: Por último, ¿cuál es la prevalencia de uso de drogas en México?
EAGV: En 2011, se vio que 4.5 por ciento de los mexicanos consumió alguna
droga ilegal. Las drogas de preferencia son la marihuana, que se ubica en el
primer nivel nacional, seguida por la cocaína, otros estimulantes y los
inhalables.
En el norte del país se utiliza más la metanfetamina de cristal, porque
llega más rápido de Estados Unidos, pero también se produce en México.
Por ejemplo, en la Ciudad de México los inhalables ocupan el tercer lugar
de las drogas que más se consumen, sustancia que se consigue con facilidad, no
es ilegal en el sentido de que puede comprarse libremente en la tienda, pero
produce mucho daño neurológico.
En general, hay un consumo importante de drogas, pero no es alto si se
compara con países de primer mundo. La problemática principal es el estigma, no
se le da el tratamiento necesario.
